El científico Alberto Ruiz Jimeno, miembro de la junta de gobierno de la Sociedad Menéndez Pelayo (SMP), catedrático emérito de la Universidad de Cantabria e investigador del Instituto de Física de Cantabria (IFCA-CSIC-UC) ha explicado desde las redes sociales del IFCA los posibles planes para construir el acelerador de partículas más potente del mundo por parte del CERN (Centro Europeo para la Investigación Nuclear).
El proyecto está aún por confirmarse y Ruiz Jimeno analiza las alternativas en la carrera por tener el mayor acelerador mundial que hasta la fecha es el LHC (Gran Colisionador de Hadrones), en el CERN, situado en la frontera entre Francia y Suiza. Está enterrado entre 45 y 100 metros bajo tierra y tiene 27 kilómetros de circunferencia con 9.300 imanes que se mantienen a temperaturas de 271,3 grados bajo cero.
Este LHC acelera los haces de las partículas hasta energías próximas a la velocidad de la luz para que colisionen entre sí. De esta manera los científicos intentan conocer los secretos del interior de la materia. Uno de ellos fue el descubrimiento del bosón de Higgs, partícula elemental del campo que se encarga de dar masa a otras partículas.
El CERN tiene como prioridad un LHC a alta luminosidad y tiene previsto ,en los próximos años, ultimar sus estudios para la posible construcción de un colisionador que sea una factoría de millones de Higgs, el Futuro Colisionador Circular (FCC-ee) al que seguiría otro colisionador FCC-hh. Ruiz Jimeno explica que “una vez descubierto el bosón de Higgs en 2012, el LHC no ha descubierto nuevas partículas, lo que plantea la necesidad de buscar nuevas pistas que lleven más allá del modelo estándar”, por ello, “hacen falta aceleradores de precisión”, es decir, estudiar las medidas de las propiedades del bosón de Higgs y sus acoplamientos con muchísima más precisión. Para eso, explica Ruiz, “lo ideal sería crear un colisionador electrón-positrón, que tenga muy poco ruido y sea muy sensible a los sucesos de colisión”.
Esta sería la prioridad mundial, sin embargo, para llegar a este punto es necesario un acuerdo político, además de financiación, algo que de momento no se ha alcanzado. “Europa, EEUU y Japón tienen sus prioridades. En el caso del CERN, que representa esencialmente a Europa, la prioridad que ha establecido y que ha empezado a estudiar es este colisionador circular, el problema es que es muy grande, porque tiene que haber poca pérdida de energía por radiación de sincrotrón, por eso mide 91 kilómetros, además habría que decidir dónde se construye, y si es posible desde el punto de vista financiero y de sostenibilidad”, ha señalado el catedrático de la UC.
En este momento ya se han realizado lo primeros estudios geológicos y administrativos entre las distintas regiones que se verían afectadas por la construcción del futuro acelerador circular del CERN. Para finales de 2025 se sabrá si esta primera fase de estudio es aprobada por el Consejo del CERN y a continuación se pasaría a la siguiente etapa de estudios y no empezaría a funcionar hasta 2040 aproximadamente, cuando el LHC vaya finalizando su toma de datos.
En términos de financiación, la primera fase del FCC (FCC-ee), que promete ser el más potente a nivel mundial, costaría unos 12.000 millones de euros (incluyendo la obra civil), que podrían alcanzar los 20.000 millones de euros al final del proyecto (FCC-hh).
Ruiz Jimeno ha dicho, con respecto a la fase segunda, que todo dependerá de lo que ocurra con el LHC a alta luminosidad. Además, respecto a la primera fase, la factoría de Higgs no tendría sentido que si uno de los proyectos, como el de China o el de Japón siguen adelante, el resto de los proyectos se mantengan, ya que en opinión del científico del IFCA el proyecto que se apruebe tendrá carácter internacional mundial y contará con todos los países interesados.
